GRAVA SUELTA, UN UNIVERSO CONDENSADO. El escritor lagunero Jaime Muñoz Vargas explica por qué eligió la microficción.

Publicado originalmente desde el sitio mexicano: http://www.zocalo.com.mx/new_site/articulo/un-universo-condensado

Saltillo, Coahuila.- Las palabras son un instrumento para crear un mundo, en novelas de mil páginas o, como en el caso de Grava Suelta (UANL, 2018), en un sólo párrafo. Escrito por el duranguense Jaime Muñoz Vargas, Grava Suelta es un recorrido por el habla y el eterno paisaje desolado de La Laguna, en el que la ficción invade la realidad en un momento.

Grava Suelta se conforma de 100 relatos de un solo párrafo. Me gustaría saber ¿cuál fue la motivación por decantarse a utilizar la extensión de un sólo párrafo para contar las historias?

“En 2016 me propuse trabajar con un proyecto algo distinto, mezclar lo periodístico y lo literario en un solo producto. Para consumarlo usé la columna que publico dos veces a la semana en un diario de La Laguna, y la idea fue alimentar ese espacio con ficciones, con relatos breves, todos de una extensión similar, es decir, la extensión fija de la que dispongo en ese espacio. El reto abrazaba los dos propósitos que me impuse: que los textos fueran literarios en su contenido, ficciones, y periodísticos por la puntualidad de las entregas. La literatura generalmente no es publicada de esa forma. Uno escribe un cuento o una novela y alimenta la inquietud de publicarla algún vago día del futuro. Con los relatos de Grava Suelta no pasó eso. Los escribí a sabiendas de que cada uno iba a llenar mi espacio tal o cual día de tal semana, casi con total precisión. Es un proyecto que en el camino me hizo dudar, y varias veces pensé en no continuarlo, pues sentía que los personajes y las tramas se me habían agotado, pero al final pude llegar a los cien y después todo eso, con alguna pulimentación ulterior, configuró un libro cuando en la UANL se abrió la oportunidad de publicar. La brevedad de los relatos se debe entonces al tamaño del espacio que tengo en mi columna y la cantidad de cien se debe a que publico dos veces a la semana y eso da casi la centena exacta de mis apariciones”.

¿Cuáles son los retos y virtudes de la narrativa breve en cuanto a las complicaciones estéticas que la escritura de estas conllevan para el escritor y, a su vez, en la acción lúdica del lector como agente activo con el texto?

Felizmente he podido escribir muchos cuentos de extensión convencional, de 10 a 15 cuartillas en promedio. Es una extensión que me gusta, la extensión ideal del cuento clásico, la extensión en la que me siento más cómodo y en la que creo que es posible desarrollar el mejor cuento posible. Sin embargo no veo con aversión las formas breves e incluso las brevísimas, desde un párrafo a una cuartilla o cuartilla y media. En estos pequeños moldes es dable vaciar una historia completa con todos los ingredientes del relato mayor, sólo que de manera ultracompacta, sintética, sin rodeos de ninguna índole. La intención es sorprender al lector en un palmo de terreno, gambetearlo en una baldosa, como dicen en el fútbol sudamericano. Por supuesto, y como pasa con todos los libros articulados en forma de bufet, no hay un sabor parejo y en ese sentido el lector podrá disfrutar si bien le va a mi libro, unos textos más que otros, pero todos los relatos fueron escritos con la noble voluntad de que fueran eficaces”.

Algo interesante de los cuentos que contiene Grava Suelta es que son textos realistas. ¿Para usted qué tanto de fantasioso hay en la realidad que vivimos?

En efecto, salvo cuatro o cinco, todos son relatos realistas, pero no autobiográficos o calcados de una realidad determinada. La apariencia de realidad los atraviesa, pero son ficciones. Lo que pasa es que a mí me agrada contar historias de lo inmediato, esos pequeños conflictos en los que a todos se nos diluye la existencia. Mis personajes tienden entonces a ser tipos frustrados, tristes, siempre en apuros, ajenos por completo a la idea de felicidad cabal, que de todos modos no existe. Para mí, por ello, la realidad inmediata es asombrosa y con ella trabajo, con ella reinvento, con ella hago una especie de modelado de alfarería hasta lograr que del barro original (cualquier historia, cualquier anécdota, cualquier vivencia, cualquier sueño) surja un relato con rasgos literarios. En este sentido, obvio, no creo que la historia en bruto sea lo principal, sino que la mezcla de historia, estilo, estructura y tratamiento apuntan en una sola dirección: la eficacia del relato.

Las historias de su libro son a su vez hechos que le suceden a seres muchas veces perdedores: enamorados que no alcanzan a dar un beso a las chica que le gusta, ¿por qué escoger a estos seres para que habiten sus páginas, cómo nacen y se desenvuelven?

“Ya soy un hombre mayor y se supone que a estas alturas de mi vida no sólo he vivido muchas situaciones, sino que también las he oído, las he soñado, las he conjeturado, las he leído. La vida humana es muy compleja, está llena de caídas grandes y pequeñas, de traumas, de problemas de todos los colores. Como por naturaleza estoy alerta y el mundo, a mi manera, me duele, no creo que sea tan difícil acopiar historias, anécdotas. Pero ya dije líneas arriba: no sólo con historias se nutre la narrativa, sino que a las historias hay que aplicarles un tratamiento, escribirlas con un determinado tono y resolverlas en desenlaces congruentes. Mis personajes son perdedores porque casi todos lo somos, incluso muchos creen que no lo son”.

¿Qué tan marcada es para usted la relación con la tierra y a partir de ahí con el lenguaje que utiliza el hablante norteño?, ¿cree que el lenguaje que se utiliza en el norte de México se presta para escribir narrativa corta?

“La literatura puede ser articulada con las palabras de cualquier lengua. Las peculiaridades del habla norteña mexicana, si las hay, pueden sumarse bien a cualquier relato simplemente porque ese relato ha sido previamente escrito en el código mayor del español patrimonial, el español que compartimos millones de hispanohablantes e hispanoescribientes. Siempre hay que ser cuidadosos, por ello, de no incurrir en demasiado coloquialismo, en giros del habla regional, porque luego se corre el peligro de incurrir en el color local, en un pintoresquismo de aldea. Cada escritor debe ir templando su instrumento y saber hasta dónde permite que sus textos abunden o no en o no en expresiones coloquiales.

 

 

BIOGRAFÍA:

Nació en Gómez Palacio, Durango, en 1964. Narrador y poeta. Radica en Torreón, Coahuila. Ha sido coordinador de La Tolvanera; editor de Brecha; profesor de literatura y periodismo en la uia, plantel Laguna. Colaborador del Diario de Chihuahua. Becario del fonca/icocult, 1995. Premio Nacional de Narrativa Joven Salvador Gallardo Dávalos 1989 por Comarca de soles. Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí 2005 por Leyenda Morgan.

LIBROS DE NARRATIVA

  • El augurio de la lumbre, TIM-INBA-ICF-CNCA, 1990, Torreón, (cuento)
  • El principio del terror, Joaquín Mortiz/Serie del Volador, Torreón, 1999. (novela)
  • Fervor de Santa Teresa. Instituto de Cultura de Guanajuato, Torreón, 2002. (novela)
  • Juegos de amor y malquerencia (segunda edición de Fervor de Santa Teresa), Joaquín Mortiz, Torreón, 2003. (novela)
  • Las manos del tahúr. Hermosillo: Instituto Sonorense de Cultura, 2006. (cuento). Segunda edición, Ficticia, México, 2011.
  • Polvo somos. Diez cuentos de fútbol rupestre, Iberia Editorial, Torreón, 2006. (cuento).
  • Ojos en la sombra, UAdeC, Saltillo, 2007. (cuento). Segunda edición, Conaculta, México, 2015.
  • Monterrosaurio, Editorial Arteletra (colección 101 años), Torreón, 2008. (cuento)
  • Leyenda Morgan (cinco casos de sensacional policiaco), Ediciones Sin Nombre, México, 2009. (cuento)
  • Parábola del moribundo, Instituto Politécnico Nacional, La Cabra Ediciones, Fundación Guadalupe y Pereyra e Instituto de Cultura del Estado de Durango, México, 2009. (novela)
  • Para escapar de Malisani. Treinta relatos futbolísticos, Macedonia, Buenos Aires, 2011. (cuento). Segunda edición como Polvo somos (treinta relatos futbolísticos), Axial-Arteletra-Colofón, México, 2014.
  • Grava suelta (cien relatos de un solo párrafo, Universidad Autónoma de Nuevo León, Monterrey, 2018. (cuento).

OBRAS DE POESÍA

  • Pálpito de la Sierra Tarahumara, Fondo Editorial Tierra Adentro No. 125, México, 1996.
  • Filius (adagio para mi hija), Iberia Editorial, Torreón, 1997.
  • Salutación de la luz, Iberia Editorial, Torreón, 2001.
  • Quienes esperan, Iberia Editorial, Torreón, 2002.

PREMIOS

  • Premio Nacional de Novela Jorge Ibargüengoitia, 2001.
  • Premio Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí, 2005. Ganador con el libro “Leyenda Morgan”
  • Premio Nacional de Narrativa Sonora, Gerardo Cornejo, 2005. Ganador con el libro “Las manos del tahúr”
  • Premio Nacional de Literatura Joven Salvador Gallardo Dávalos. 1989. Ganador en la categoría de Narrativa con el libro “Comarca de soles”

 

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